ASCENDIMOS AL POCO CONOCIDO BILÁ (2.581 METROS), EN LA ZONA DE BUJARUELO. 17 DE OCTUBRE. SÁBADO.

ASCENDIMOS AL POCO CONOCIDO BILÁ (2.581 METROS), EN LA ZONA DE BUJARUELO. 17 DE OCTUBRE. SÁBADO.

El grupo, al inicio, junto al refugio de Bujaruelo. José María Lafuerza

El pico Bilá es un pico casi desconocido y poco visitado situado en el Alto Valle del Ara, y aunque no destaca por sus formas, poco esbeltas, es una de las cumbres mejor diferenciadas de la margen derecha del río que separa dos importantes barrancos, el de Espelunz y el de Bilá, con amplias cuencas herbosas.

El río Ara desde el puente de Abé.

El inicio de la excursión es el Mesón de Bujaruelo (1.340 m.) y el camino se inicia por la pista restringida que lleva a los valles de Otal y del Ordiso hasta alcanzar un desvío: la pista de la izquierda nos llevaría al valle de Otal y la de la derecha, cruzando el denominado puente Oncins y siguiendo el sendero GR-11, al refugio del Ordiso (1.591 m.) situado en la desembocadura del barranco del mismo nombre.

Poco después de pasar el puente de Oncíns.

 

La zona de Ordiso.

 

Ascendiendo con poco desnivel por el itinerario del GR11-

Desde el refugio se sigue el sendero GR-11 que continua por encima del mismo y que recorre todo el valle del Alto Ara por su margen izquierda. En unos 30 minutos y una vez pasado el estrecho denominado Picamartillo donde hay una fuente, se llega al puente de Abé (1.675 m.) donde se abandona el GR-11 para cruzar a la margen derecha del río y adentrarnos en el barranco de Bilá, que se sigue hasta alcanzar la divisoria con el valle de Espelunz en lo alto del amplio collado de Bilá (2.380 m.).

Casi todo el grupo en el puente de Abé.

El ascenso se realiza zigzagueando por zona herbosa ya que es zona poco transitada y no hay señales. De todas formas no entraña ninguna dificultad, salvo la pronunciada pendiente. Una vez en el collado se gira a la derecha para remontar una amplia ladera que se va transformando en una cresta rocosa aunque amplia que desemboca en la ante-cima occidental. Un breve tramo de cresta horizontal y una pequeña subida nos colocaría en la cumbre del Pico de Bilá (2.581 m.).
Enfrente y siguiendo el cordal hay otro pico un poco más bajo denominado Pico Calzilé (2.565 m.).

El macizo del Vignemale desde el camino de ascenso.

Lo descrito hasta aquí es la ruta lógica y normal de la ascensión pero hoy, aproximadamente a la mitad de la subida y en un punto donde se cruza el barranco a su margen izquierda, con la intención de acortar distancias, hemos abandonado el camino hacia el collado para tomar una “pala” que con una gran pendiente y esfuerzo nos ha dejado en un collado separador de los citados picos Bilá y Calzilé, ante-cima oriental del pico. En escasamente 5 minutos más hemos llegado a la cima del Pico Bilá (2.581 m.).

La pendiente antes de llegar al collado separador.

Como muchos picos poco frecuentados pero situados en el centro de un valle, esta cima es un excelente mirador, destacando la panorámica excepcional sobre el macizo del Vignemale con sus famosas placas amarmoladas que conforman el fantástico circo de Labaza y el corredor de la Moscowa que se abre a la izquierda de las lajas.

Foto de familia en la cima del Bilá. Josan Juste.

 

La cara norte del macizo de Treserols (al final) con nieve reciente

El regreso la realizaremos por el barranco de Espelunz, que discurre por el lado contrario al de la subida. Para ello, desde la cima hemos descendido por la cresta rocosa hasta el collado de Bilá (2.380 m.), y siguiendo la margen derecha del barranco de Espelunz hemos alcanzado el fondo del valle de Ara no muy lejos del refugio de Labaza (1.790 m.) situado en la otra orilla.

Descendiendo por la cresta hacia el collado de Bilá.

En esta zona no hay pasarelas por lo que se debe vadear el río Ara para tomar de nuevo el GR-11 que discurre por la margen izquierda. En caso de que baje mucho agua se puede seguir por la margen derecha hasta llegar al puente de Abé por donde habíamos empezado la ascensión por la mañana. Una vez en la GR-11 se trata de desandar la senda hasta el refugio del Ordiso y la pista que nos llevará de nuevo hasta el Mesón de Bujaruelo, aunque en esta ocasión el último tramo lo hemos realizado en su totalidad por el GR11, cogiendo el desvío a nuestra izquierda desde la misma pista y unos metros antes de llegar al puente de Oncins.

Vadeando el río Ara para pasar a la otra orilla y coger el GR11

 

"selfi" con el teléfono móvil de Andrés.

 

Finalizando la caminata por la pista de Ordiso.

Inédita y exigente jornada montañera de unos 20 Kms. de recorrido, con un desnivel acumulado de casi 1.400 metros y un tiempo total, paradas incluidas, de 9 horas.

José Ramón Monclús

Enlace a todas las fotos realizadas por JML que no hacen justicia en absoluto a los preciosos colores que pudimos disfrutar tanto en el entorno del puente Coronas como en Ordiso: