Este verano hemos "vivaqueado" por el valle de Benasque con ascensión al pico Mulleres. 12 y 13 de Agosto

Este verano hemos "vivaqueado" por el valle de Benasque con ascensión al pico Mulleres. 12 y 13 de Agosto

El grupo en la salida de la Besurta. Óscar Ballarín.

El fin de semana del 12 y 13 de agosto estaba programado el Vivac que todos los años desde hace unos cuantos organizamos en la época veraniega. Además, ya por norma, la actividad se considera organizada por el Cas, pero también por Nabaín, como siempre hermanados en todo lo que a nivel montañero se hace.


Como siempre, al poner las fechas a principio de año, el principal factor que condiciona esta actividad es totalmente desconocido, pues son las condiciones meteorológicas. Pero este año, al igual que el pasado, tocaban buenas predicciones, como así sucedió.


La zona elegida, el valle e ibones de la Escaleta, ya en el límite con la vecina provincia de Lérida. Vallecillo de gran belleza y que ofrece en su ibón superior una bonita zona de vicac, con todas las "comodidades" como es zona en altura (casi 2.700 mts el punto de vivac), bastante protegida, con agua cerca, ya que estamos a escasos metros del ibón...y sobre todo con un tresmil, la Tuca o pico de Mulleres, a tiro de piedra como quien dice.
En principio se limitó a 15 plazas, por razones de infraestructura, pero finalmente fuimos 13 montañeros. Eso sí, bien repartidos, pues éramos seis chicas y siete chicos.
Quedamos a las 7:30 en Ainsa, para salir rumbo a Besnasque, a coger el autobús que nos llevará a la Besurta, puesto situado al "final" del valle, de gran afluencia pues es la vía más cómoda y cercana al refugio de la Renclusa, punto ideal para realizar la más alta cima del Pirineo de Huesca, y por extensión de todo el Pirineo: el Aneto.


Desde Ainsa hemos salido 11, pues dos amigas asturianas se unen en Benasque, conformando las 13 definitivas personas que haremos los dos días de actividad.
A las 9:00 el autobús sale de Benasque y son las 10:00 cuando ya con todo preparado salimos desde la Besurta dirección al plan de Aigualluts.


El grupo, con las fuerzas intactas, progresa a un ritmo adecuado al gran peso que se lleva. Aparte del material de Vivac, hay ue contar que tenemos el famoso "concurso de tapas" que ya el año pasado hicimos en la cumbre de Treserols.
Al llegar al desvío entre el Coll de Toro y los ibones de la Escaleta, hacemos una primera parada para reponer fuerzas en el almuerzo. Seguimos los sucesivos repechos que el valle va ofreciendo, alternando con zonas llanas...ahora se entiende el nombre de la "Escaleta", pasando sucesivamente por hasta cuatro pequeños ibones, algunos poco más que balsas.

Valle de la Escaleta.

Al final, a las 14:00 estamos ya en el más alto de los ibones, zona donde haremos el vivac. Comemos aquí...y nos hacemos una buena y merecida siesta.
Cuando la gente vamos espabilando, a eso de las 16:30 a 17:00, como la tarde es larga, algún insensato propone subir al cercano pico de Barrancs, vértice que nos separa al sur con el cercano valle de Barrancs.


No hay mucho desnivel, pero la ausencia de camino, unido a lo caótico del terreno, hace que la progresión no sea lo más cómoda posible. Aún así, en una hora estamos todos en la cima, con la doble sensación de alegría por el paisaje impresionante del cercano macizo de la Maladeta, y la desolación de ver como los glaciares pirenaicos se esfuman por momentos. Los que ya tenemos cierta edad y hemos visto esa zona hace 30 o 35 años, no damos crédito a lo que ahora vemos. Meros neveros, con hielos residuales que hacen pensar en una final cercano. Siendo optimista, no sé si la siguiente generación verá siquiera el gris de los hielos antiguos en estas zonas.


La prueba del gran deshielo es el asombroso color marmóreo-verdoso que presenta el ibón de Barrancs que tenemos a nuestros pies. Personalmente nunca ví este color en este ibón, que más bien lucía un verde esmeralda precioso, y que ahora denota un color similar al de lagos andinos o incluso de grandes cordilleras como el Himalaya, cuando se ven llenos de grandes avenidas o lluvias torrenciales que arrastran mucho derrubios y sedimentos. Realmente sorprendente.
Tras estar un rato en cima decidimos ir bajando, pues queremos mejorar el Vivac antes de cenar. Un poco de trabajo en equipo...que ayuda a subir los muros y la temperatura del cuerpo.

Preparando el vivac.

A las 7:00, con todo ya preparado, buscamos un cercano mirador donde establecemos el sitio de cena...y poco a poco aparece comida, picoteo, un infiernillo....y milagrosamente, como el año pasado, no se sabe como también aparece un pack de cinco litros de vino. Claro, ante esta tesitura sólo queda dar comienzo al concurso de tapas.

El sitio de la cena.

Al final, quedan campeones Dani y Sandra, con un pincho de Chistorra (frita al momento) con pimiento del piquillo. Segundas las "asturianas" con Quinoa salvaje y tercero Oscar, con huevos duros de Chistén con leche condensada (esto último no me lo dejaron poner...conque los tuve que apañar con sal y aceite al estilo tradicional)...y así hasta que la noche se nos echó encima y decidimos irnos al saco a ver la lluvia de estrellas, pues además el vino se había evaporado por efecto de la altura.
Con todos en el saco, el "maestro" JoséLuis Bergua, una autoridad en la materia a nivel mundial, nos dio unas lecciones de astronomía, mostrándonos la Osa Polar, la Estrella Menor, la estación Mir, las Perseidas...asombroso el dominio de la materia. Ante tal cantidad de información, y acunados con las estrella que cruzaban veloces la bóveda celeste que nos cubría, cada cual fue cogiendo el sueño como pudo.
A la mañana siguiente, las primeras luces, ya antes de las 7:00 nos hacen ir despertando, en medio de una humedad que nos ha dejado envueltos en agua que por momentos se torna escarcha, la que cae en forma sólida cuando vamos moviéndonos de los sacos.

Bonito amanecer captado por JL Bergua.

Un desayuno calentito gracias a los hornillos y dejamos todo extendido para cuando salga el sol se vaya secando, mientras nosotros, ligeros de equipaje, ponemos rumbo al cercano y sencillo pico de Mulleres, tresmil escaso, pero tresmil al fin y al cabo.


Aún no son las nueve de la mañana cuando estamos todos en la cima...claro, durmiendo a 2.700 mts no tiene mucho mérito.
Fotos, del grupo y de las "mulleres" del grupo, un rato en la cima, un trago...y hacia abajo de nuevo, pues el sol ya lleva un rato en el vivac, y seguro se ha ido la mojadura que llevaba todo lo que allí hemos dejado.

Los "trece" en la cima de Tuca Mulleres.

 

Las seis "valientes y guapas" mulleres de la expedición montañera.

 

Otra foto "grupal" en la cima del Mulleres.

Al llegar, todavía dejamos que se acabe de secar el material mientras almorzamos tranquilamente, y así tiraremos de tirón hasta la Besurta, donde tenemos que coger el bus de vuelta a Benasque.
Como dentro del grupo hay quien va más lento, y los buses a Benasque son a las 13:30 o ya a las 17:00 decidimos adelantarnos los conductores para coger el de las 13:30 y así subir con los coches al parking del Hospital, de manera que el resto, cuando lleguen a la Besurta cojan el primero que salga (en ese trayecto hay cada media hora) y ganamos tiempo.
Así lo hacemos, ganando un precioso tiempo, sobre todo para los que tienen viaje largo de vuelta, y de esta manera, incluido un trago y despedida en el bar Cotiella de Campo, sobre las cinco de la tarde estamos de vuelta en Ainsa.
En resumen: Buen Vivac, buen tiempo y buena experiencia, montañera y de camaradería, que cumple con la ya tradición del Vivac del Cas, y Nabaín , claro.

Oscar Ballarín Plana
CAS-Nabaín