REALIZADA LA TRAVESÍA PLANILLO-LAGUARTA. SÁBADO 10 DE NOVIEMBRE 2012

Foto de grupo en la salida de Laguarta, realizada por Daniel, chofer del bus. Falta Paco

Esta vez toca excursión por una de esas sierras, que siendo hasta hace no muchos años lugar de paso, vía de comunicación, sitio humanizado y aprovechado por las gentes, ha quedado relegado a visitas ocasionales de montañeros y senderistas que como nosotros buscan la tranquilidad de los rincones auténticos.

Vamos a recorrer uno de los antiguos pasos entre la ribera media del Ara y la cabecera de la “Guarguera”. Travesía que exige el autobús para llevarnos y volvernos a recoger al punto final.
 
Hubo muchos caminos que comunicaban los pueblos de una y otra zona, de Fiscal, Ligüerre, Albella, Planillo…a Laguarta, Cañardo, Matidero, Gillué. Hoy elegimos ir de Planillo a Laguarta por el camino “de la sierra”, o de “las mallatas”.
 
A las 8:00 estamos un grupo de 22 personas en Planillo, entre un mar de brumas y algunas gotas que indican lo que parece un día de lluvia. La pasada noche ha sido lluviosa, y ha sido un ejercicio de voluntad el acudir al autobús con una lluvia que ya ha mojado a más de uno antes de empezar la excursión. De todas formas, ocho en Ainsa, y hasta 14 en Boltaña, nos unimos para, como se ha dicho, estar a las 8:00 saliendo de Planillo.
 
El camino va a remontar el barranco del “Villar”, que se descuelga directamente desde los contrafuertes de las “mallatas” (prados en altura, en la cabecera del Alcanadre, utilizado normalmente como pasto para ganado).
 
La humedad es permanente, las “boiras” nos envuelven, y cada hoja de cada árbol está, como todo el entorno, empapada en gotas de agua.
 
Preciosos robellones en el camino
 
El grupo avanza a un buen ritmo, sin correr, pero continuado, quizás animados ante la ausencia de lluvia, que casi se daba por segura. Vamos pasando junto a las numerosas fincas y bordas que conforman el “Villar”, perteneciente a Planillo.
 
Junto a caxigo milenario
 
La primera y breve parada la hacemos para ver y conocer la fuente del “Villar”, frondosa, con el ruido de las aguas que saltan el “manto” de tosca que encierra la propia fuente.
 
No hemos tardado ni una hora hasta aquí…pero ahora es cuando vamos a tener que remontar la sierra que cierra hacia el sur nuestro paso, pareciendo casi imposible superar esa muralla de empinadísimo aspecto.
 
En la fuente del Villar
 
Desde la fuente se sigue por lo que queda de la arruinada pista que en tiempos propició la saca de madera de estos montes, pero antes de que se acabe de internar en la profundidad del barranco, vamos a salirnos por nuestra izquierda, y con un poco de intuición, se va reconociendo el camino que tan destrozado quedó en esta parte, precisamente por las sacas de madera, y el posterior arrastre por el bosque.
 
El bosque, desde aquí hasta el collado “Calbera” es magnífico, no teniendo nada que envidiar a bosques pirenaicos más afamados: hayas, arces, abellaneras, cajicos…en una gama de colores increíble, que precisamente por las fechas elegidas para esta travesía ya veníamos dispuestos a apreciar y disfrutar.
 
El color de los hayedos en su esplendor
 
Innumerables vueltas y revueltas nos llevan hasta el collado Calbera, lugar de cambio de vertiente entre este barranco por el que venimos subiendo y el de “Brotiello”, situado más al este.
 
Hasta el collado hemos seguido con la misma tónica de brumas, incluso alguna pequeña precipitación (inapreciable dentro del espesísimo bosque, salvo por el ruido de las gotas en las hojas), que no nos deja apreciar el paisaje pirenaico ni los bosques que nos rodean por todos los sitios…pero que nos hace disfrutar de una subida en un ambiente de lo más relajante.
 
Una pequeña parada en este collado, donde ya estamos a 1.300 mts y proseguimos para arriba, ahora cambiando continuamente de vertiente, bien el Villar, bien Brotiello, para poder ir ganando los múltiples gradones de piedra que la cresta divisoria ofrece al paso.
Sin más vista que trozos de un azul intenso de cielo sobre nuestras cabezas, y el blanco más blanco alrededor nuestro, llegamos de súbito a las Mallatas, donde se abre el gran prado y damos vista al sur, a la sierra de Guara, que levemente se deja ver cuando las nieblas abren un poco.
 
Caseta-refugio en las Mallatas
 
Foto del 15 de mayo 2010. Paisaje que no pudimos disfrutar en esta ocasión por las nubes existentes.
 
Otra foto del 15 de mayo 2010.
 
Una tercera foto de Mayo 2010
 
De nuevo algunas fotos, y por el frío aire que aquí sopla, nos decidimos a proseguir un rato más, para ver la fuente del Alcanadre, y ya más resguardados y con mejor temperatura, almorzar sobre las 11:30 a los pies de un tímido río Alcanadre, que por aquí nada tiene que ver con el río que luego será.
 
Angel Buetas señalando nacimiento del río Alcanadre
 
Este sitio donde hemos parado ofrece una sorpresa para la persona curiosa, pues siendo que estamos en una leva corriente de agua que acaba de nacer, vemos como en línea recta se “lanza” por un valle entre Matidero, Bibán, Binueste y Bara, para llegar a “abrir” literalmente, la masa pétrea de la sierra de Guara. Desde aquí vemos todo este desarrollo, y podemos sorprendernos en cómo la poco agua que aquí juguetea entre prados encharcados, acaba por hacer la gran grieta que es “gorgas negras” entre Bara y Pedruel.
Tras almorzar, y ante un oscurecimiento aún mayor del cielo, decidimos seguir, ya todo en descenso, dirección a Laguarta.
 
Abandonamos el cauce del Alcanadre, desviándonos hacia el oeste para buscar la dirección de Laguarta…y efectivamente se cumplen las previsiones y una fina lluvia empieza a caer, sin incomodar demasiado la marcha.
El grupo camina bien, no hay cortes, y el ritmo es muy bueno.
 
Muy cerca ya de Laguarta
 
Sin darnos cuenta estamos sobre las primeras casas de Laguarta, y la gente a pesar de que el tiempo no ha acompañado demasiado está contenta del sitio y la excursión, que muchos piensan repetir según se dice.
Son las 13:15 a 13:30 cuando todos ya estamos en el albergue de Laguarta, donde tenemos preparada la comida.
 
Laguarta con cerezo y torre de fondo
 
Habíamos quedado con el bus a las 14:00 para que llegara con ropa seca, pero llega un poco antes, con lo que todo nos cuadra a la perfección.
Un vermú, cerveza, lo que cada uno quiere, y a comer caliente.
La comida, la sobremesa…la conversación. Algún valiente se atreve a jugarse un trago al guiñote, y los “jefes” Monclus y Jose Mari Lafuerza, acaban por “dejarse” ganar para invitarnos a un chupito al que lo quiere. Un detalle para esta pareja de clásicos, almas, sin duda de nuestros clubes.
 
Disfrutando de la comida y sobremesa en Laguarta
 
Y que bueno estaba todo....
 
José Mari y José Ramón invitadores "forzosos" a los chupitos
 
Ya solo falta que nos toque la lotería que compramos, intercambiamos entre Laguarta, el Cas, Marguged,…
 
Oscar Ballarín
 
Enlace a Picasa con las fotos realizadas por José María Lafuerza: