RECORRIMOS LA RUTA DE LA LLUVIA AMARILLA, CON TRAVESÍA DESDE COTEFABLO HASTA OLIVÁN. SÁBADO 26 DE ABRIL

Foto de familia en la salida del túnel de Cotefablo. Josan Juste.

La lluvia amarilla (1988) es una obra del escritor Julio Llamazares. Es el monólogo del último habitante, Andrés de casa Sosas, de un pueblo abandonado del Pirineo aragonés, llamado Ainielle. La novela es una narración poética impresionante que nos hace reflexionar, no solo sobre el tema central del libro (el abandono de los pueblos del Pirineo), sino también sobre la soledad, el tiempo, la muerte, la cordura y la locura.

Y este título ha dado nombre a una ruta senderista que sale desde Oliván hasta Ainielle y Otal, marcada como la ruta PR-HU-3. Ainielle está en la zona denominada el SOBREPUERTO, situado entre los ríos Ara y Gállego, entre las comarcas de Sobrarbe y el Alto Gállego, entre el valle de Broto-Ribera de Fiscal y la Tierra de Biescas.
 

En la parte de Sobrarbe estaba poblado por los siguientes pueblos: Ayerbe de Broto, Sasa de Sobrepuerto, Bergua, Cillas, Cortillas, Escartín, Basaran y Otal, más las pardinas de Fenés, la Isuala y Niablas. Actualmente solo está habitado Bergua. Están diseminados en un valle donde las aguas de los distintos barrancos, Otal, Cortillas, etc. confluyen debajo de Bergua en el barranco de Forcos que desemboca en el río Ara, encima de Fiscal.
 

Y en la parte del Alto Gallego estaban: Ainielle, Bergusa o Berbusa, Susín y Oliván. Actualmente solo está habitado Oliván. En este valle los barrancos de Bergusa, Olivan y otros menores desembocan en el río Gallego, en una zona intermedia entre Biescas y Sabiñanigo.
 

El SOBREPUERTO se ha convertido en un símbolo de la despoblación rural y la excursión que hoy vamos a realizar nos acerca a varios pueblos abandonados y a la huella de sus habitantes. La realizaremos en forma de travesía partiendo del túnel del Cotefablo (SOBRARBE), ascendiendo hasta la base del pico Pelopin, para luego descender hasta Otal donde se toma el sendero que pasando por Ainielle nos llevará hasta Olivan (ALTO GALLEGO).
 

A las 8,30 horas veinte compañeros de los clubes CAS y Nabain comenzamos a ascender desde la misma boca del túnel (1.425 m.) por el sendero marcado como PR-HU-117 que con fuerte desnivel en poco tiempo nos deja en el cordal situado encima del mismo. A la izquierda se observan las erosionadas laderas del Pelopín a la que nos dirigimos por los restos de una pista que con amplias lazadas nos lleva a otro cordal situado a unos 1.900 m. desde donde ya se divisa el pico y el pueblo de Otal en el fondo del valle. Seguimos a la izquierda en suave descenso bordeando las faldas del Pelopín hasta un abrevadero y fuente llamada O Reguero donde confluimos con el sendero GR-15 que sube del pueblo abandonado de Yosa y que continúa en descenso hasta Otal, despoblado de propiedad privada con ruinas por doquier. Su iglesia parroquial románica mozárabe dedicada a San Miguel fue restaurada por Amigos de Serrablo hace algunas décadas pero finalmente se ha venido abajo. Parece ser que la DGA ha aprobado recientemente alguna partida para su restauración.

Iglesia románica de Otal. Javier Carnicer.

 

Iglesia de Otal sin tejado. Javier Carnicer

 

Bancales de Otal. Manolo Hernández.

La bajada es rápida, cruza el barranco Artosa y sortea diversos aterrazamientos que en otro tiempo fueron campos de cultivo, teniendo siempre el pueblo a la vista. Después de visitar el pueblo continuamos por la parte baja del mismo siguiendo las marcas del sendero PR-HU-3 que discurre por las faldas del pico de la Erata situado a nuestra derecha. La senda describe pequeñas subidas y bajadas y atraviesa varios barrancos de poco caudal, entre los que destacan el de la Bañera y el de Estachón, hasta llegar al collado de Ainielle (1.535 m.) que marca el límite entre comarcas.
Fenomenal panorámica en todas las direcciones, aunque hoy tenemos un día nublado que no nos permite disfrutarlo en todo su esplendor.
 

Descendiendo por los restos de una pista en pocos minutos alcanzamos el pueblo de Ainielle. dividido en dos barrios formados por irreconocibles calles y viviendas devoradas por la vegetación. En este tramo nos acompañó una fina lluvia que se hizo más intensa al llegar al pueblo. La iglesia, dedicada en sus orígenes a San Juan Evangelista, está sin tejado pero mantiene en pie las cuatro paredes con la bóveda del altar, dos capillas laterales y otra trasera en relativo buen estado. Aprovechamos estos mínimos techos para protegernos de la lluvia y comer hasta que escampó.

Iglesia de Ainielle. Juan Félix.

El sendero continúa cruzando el barranco de Ainielle y en unos cuatro kilómetros de descenso por una bien trazada senda nos lleva hasta el pueblo de Bergusa. Pasa por un húmedo bosque denominado de Petruziello y por bellos rincones que conforman los barrancos de Rimalo y Peña Caris. Este pueblo también está dividido en dos arruinados barrios separados por el barranco Toscal. De su iglesia dedicada a San Pedro solo destaca el dintel de la puerta de acceso donde está grabado el año de su construcción, 1.703.

Perfecto muro en Bergua, y José Ramón, un lirio más. Juan Félix.

 

Javier Carnicer pasando barranco. Juan Félix.

Para llegar a Oliván nos queda la última etapa que se puede realizar en dos direcciones: la primera es seguir el sendero PR-HU-3, por la izquierda, que desciende hasta el barranco de Bergusa y luego asciende hasta tomar la pista principal y una segunda tomar un antiguo camino al final del pueblo a la derecha que en prolongadas rampas salva la cabecera del barranco Cano con un desnivel de más de 150 metros para desembocar por encima del pueblo de Olivan. Como ya llevamos muchos kilómetros de camino la mayoría optamos por la primera opción que es menos exigente (tres optaron por la segunda). Antes de llegar a Oliván también tenemos la opción de desviarnos por una senda a la izquierda de la pista para visitar el pueblo de Susín cuya iglesia dedicada a Santa Eulalia es un edificio emblemático de la ruta de las iglesias del Serrablo y además está perfectamente conservada, pero la desechamos porque íbamos ajustados de tiempo para coger el autobús que nos esperaba en Olivan.

Iglesia románica y cementerio de Oliván.

Finalmente, con puntualidad británica a las 17 horas llegamos al pueblo de Oliván, meta marcada para la excursión de hoy. El pueblo está en una ladera con calles cortas y pendientes, conformando un abigarrado caserío muy bien conservado. Mención aparte merece su iglesia parroquial de San Martin, precioso ejemplar también de románico mozárabe muy bien restaurada por los Amigos de Serrablo.
 

José Ramón Monclús.
 

Enlace a las fotos de Manolo Hernández:

https://picasaweb.google.com/110702639598968686535/FotosCASExcursionLaLluviaAmarilla?authkey=Gv1sRgCPuPrv7Qn5WIygE&feat=email