SÁBADO 2 DE OCTUBRE. VUELTA A LARDANA (POSETS) CORRIENDO

Foto de grupo en bordas de Biadós

VUELTA A LARDANA/POSETS
“corriendo”
2 de octubre de 2010
 
Ni el más pesimista del grupo acertó. La montaña nos pone en nuestro sitio en dar la vuelta al macizo, siguiendo la ruta de los tres refugios: Viadós, Ángel Orús, Estós, Viadós. Ruta que habitualmente se realiza en tres jornadas de senderismo y que nosotros queremos llevar a cabo en una (y lo más rápido posible). Pero para eso hay que correr, de lo contrario es imposible de hacer sin que la noche te sorprenda a mitad del camino. Tenemos como referencia a unos amigos de Huesca que el año pasado lo hicieron en unas 10 horas, aunque se encontraron con nieve en los pasos altos. Nosotros tenemos más suerte y todo el recorrido se halla limpio.
De los 7 amigos corredores que habíamos confirmado la participación al final quedamos en 5: Israel (Wakhán Raiders) y Oscar, Vicente, Martín y Alberto (del CAS).
El cielo amenaza con capas de nubes por aquí y por allá. La mañana algo fresquita, mejor para correr. Los ánimos por lo alto. En el parquin del Refugio de Viadós coincidimos con Joaquín Bielsa de Saravillo (montañés y montañero) que junto con dos amigos se dirigen a la cima de los Gemelos, junto al Posets. Se quedan algo atónitos al conocer nuestras intenciones y nos desean lo mejor.
Entre chistes ponemos en macha los cronos y comenzamos abrigaditos y al trote. Son las 8 h 35’ de la mañana. A los pocos metros, entre las bordas de Viadós, saludamos y sobrepasamos a Joaquín de Saravillo y sus amigos. Nuestro primer objetivo de importancia el Collado de la Forqueta o de Eriste. Se halla a 2.865 metros de altitud, con lo que tenemos que superar un primer desnivel de 1.165 metros. Al principio corremos todos pero salvo tramos favorables hay que echar pie a tierra y caminar; nos vamos quitando ropa y el grupo se va estirando. Los más fuertes como se verá durante todo el camino: Óscar y Vicente. ¡Qué comerán estos tíos! Esta pregunta se la hicieron en serio al llegar por la tarde a Viadós). Yo me quedo el último y cuando diviso el desvío del Ibón de Millares veo que han parado a esperarme; ¡qué majos! Pero al llegar a donde están ellos salen en sprint como locos. ¡Qué hijos de puta! es lo primero que me sale. Se paran y se ríen; se trata de una broma. Continuamos ahora por las rampas más duras y con ambiente de alta montaña entre los grandes macizos de Posets a nuestra izquierda y Eristes a la derecha. Ya cerca del collado, me tranquiliza ver que el largo e inclinado nevero que habitualmente ocupa todo el tramo final se reduce a un pequeñito paso de 20 metros. En 1 hora y 49 minutos llegamos al collado. Hemos hecho los primeros 7 kilómetros de los 33 previstos.
Estamos contentos del ritmo impuesto. Primera parada, reagrupamiento, un bocado y zumbando hacia abajo. En 10 minutos nos encontramos a la orilla del Ibón de Lardaneta. Un lugar muy especial. Reponemos agua en el barranco que baja del Forau de la Neu, mientras nos observa una solitaria oveja que amamanta a su cordero.
Nos dirigimos dirección Refugio Ángel Orús. La intención es no llegar a dicho refugio sino, un kilómetro antes, tomar el sendero hacia el Collado de la Plana. En un primer cruce del barranco de Lardaneta consultamos altímetro y mapa; hay que continuar un poco más abajo hasta el siguiente paso del barranco. Ahí es donde encontramos el cruce de caminos (2350 m). Llevamos 2 h y media y apenas 10 kms. recorridos. Tomamos una larga travesía dirección noreste, suave pero con “subeybajas”; pasamos junto a la cabana de Lardana (precario refugio que puede ser muy útil). Abajo, a nuestra derecha, vamos contemplando el Refugio Ángel Orús y el Valle de Eriste.
¡Zas!, los dos pies patinan como en el hielo y caigo largo en una ladera de agua y barro. ¡Qué frío!, estoy empapado. Lo mejor es no parar. Alcanzo a los demás y llegamos al desague del Ibón de Grist. Por encima de él se extiende un inmenso circo conocido como el Valle de los Ibones que conforma la cara este del Macizo de Posets.
Cruzamos el torrente girando a la derecha y a buen ritmo acometemos las rampas hacia el segundo gran puerto de la jornada: el Collado de la Plana entre La Tuca Mincholet y la Tuca Es Corbets. Aún nos encontramos fuertes y vamos bastante juntos. Pocos metros antes del collado nos espera allí colgado el pequeño Ibón de la Plana; precioso. De inmediato, el collado a 2703 m de altitud. Ya llevamos 3 horas, 35 minutos y 13 ‘5 kms. recorridos. ¡Qué despacio pasan los kilómetros!
A nuestros pies el espectacular valle de Batisielles, dividido por las Agujas de Perramó y salpicado de ibones. El descenso es lento, por caos de bloques de granito, saltos y destrepes. Más abajo entramos de nuevo en el bosque ya por sendero. El desnivel se acentúa. Ahora ya podemos correr a gusto. ¡Pam! ¡joder qué daño! Un golpe seco en la cabeza contra un tano de pino negro estratégicamente situado sobre el camino. Sigo andando rascándome la cabeza y a los 10 segundos ¡Pam!, ¡Hay!, el amigo Martín se acaba de dar en el mismo sitio y tarda un rato en recuperarse. No sabemos si reír o jurar.
Fuerte descenso hasta el pequeño Ibón de Batisielles, conocido también come el “Jardín de Russell”. Óscar se nos ha perdido hacia adelante y hay que esperar a Martín que va cascado de las rodillas. Palabras de ánimo y analgésico. Ya llevamos 4 horas y media y 17,5 kilómetros. Damos caza a Óscar que nos espera un poco más abajo por el camino equivocado dirección cabaña de Santa Ana. Remontamos unos minutos por el bosque para pillar la senda correcta que a media ladera se dirige a izquierdas introduciéndose por el Valle de Estós.
Siempre corriendo por un bosque de pino negro y abetos. Muy bonito, pero ya vamos castigados y cansados. El camino además va salvando repechos y colladitos que no esperábamos, antes de descender al río bajo el refugio de Estós. Allí nos miramos, paramos y nos tiramos al suelo. Hay que comer un poco y reponerse. Son las 2 de la tarde, llevamos casi 5 horas y media y 22,5 kms. Nos falta un largo y duro último puerto: El Collado de Estós a casi 2600 metros. En el río estamos a 1840 m. de altitud.
Remontamos el bosque por la otra orilla, reponemos agua en un arrollo y alcanzamos el GR11 que proviene del cercano Refugio de Estós y al trote comenzamos el ascenso por un tramo bastante suave. A medida que el camino se va empinando vamos bajando el ritmo y el grupo se estira. Yo ya estoy muy cansado y todos se van alejando aunque aún puedo verlos. Martín, que cuesta arriba se recupera bien, me anima desde lejos; se lo agradezco. Hace frío, la montaña tapa el sol. Empiezan los calambres y la subida se me hace interminable. Voy solo, paso a paso, concentrado, no parar. Lo que me anima es estar seguro que arriba me espera Lurdes que me ha prometido que iría al Collado de Estós. Y así es; alcanzo el collado y ALLÍ ESTÁ. He llegado hecho polvo. Pero todos me han esperado. De nuevo el sol,  el “frío” desaparece. Ya estoy en casa. También ha venido Cristineta de Plan. Hemos invertido 7 h y 5 minutos y recorrido 27 kms.
Descansito, un último bocado y a correr cuesta abajo. El sendero desciende vertiginoso y en poco rato llegamos a la Pleta de Añes Cruces. Martín vuelve a retrasarse un poco por culpa de las rodillas, pero va bien. Últimos kilómetros sin parar de correr por un agradecido itinerario a mitad ladera recorriendo el valle de Añes Cruces. A nuestra izquierda, la inmensa mole de Lardana y de cumbres que lo escoltan. No tenemos más remedio que parar a contemplar unos segundos. HEMOS DADO LA VUELTA. Seguimos contentos y a buen ritmo. Queda un kilómetro y como si nos hubiéramos puesto de acuerdo alcanzamos de nuevo a Joaquín de Saravillo y sus amigos que vuelven de los Gemelos. Saludos y trago de vino de bota. Ya se ve el refugio de Viadós. En pocos minutos más hemos llegado.
Han sido 33 kms, 8h 13 minutos (tiempo total, contando paradas y pequeños extravíos) y unos 2800 metros positivos acumulados. Ha resultado muy duro, más de lo previsto, todos coincidimos. Pero estamos realmente satisfechos. El grupo estupendo.
!Qué buenos los macarrones y la tortilla de patata!
¡Qué bien nos cuidan siempre Joaquín y Crisitina!
Y una mención especial a un pequeño ser. Arón, el perrito de Israel, que nos ha acompañado en la travesía. A pesar de su tamaño es un animal extraordinario.
Y esta ha sido nuestra particular aventura de otoño.
Alguno ya está pensando la próxima.
Alberto.
enlace a Picasa reportaje fotográfico de Alberto:
 
otro enlace Picasa fotos de Israel y Martín: