SÁBADO DÍA 15. TRAVESÍA PARDINA DE SAN JUÁN (LA GUARGUERA)-ALBELLA (VALLE DEL ARA)

Eran casi las ocho de la mañana del sábado, cuando un grupo de doce compañeros bajábamos del autobús en La Pardina de San Juan.

La travesía arrancaba a los pies de una pista bastante amplia, por la que subimos relajadamente hasta llegar a Cabellos. En poco más de dos horas, estábamos disfrutando de una bonita panorámica del Pirineo, pero no así del Tozal de Guara, que no se dejó ver en toda la jornada.
 
El día salió fresco, a pesar de ser mediados de mayo, así que buscamos una praderita al sol para almorzar. Diez minutos y continuamos la ruta para descubrir el nacimiento del Río Alcanadre.
 
El siguiente objetivo no se hizo esperar, las Mallatas de Albella. Unos pastos verdes por los que paseamos tranquilamente, y en los que despuntaban las muchardinas con sus características medias lunas.
 
Una vez llegados al punto más alto de la jornada, comenzamos la bajada por el antiguo camino de Laguarta a Albella. Este bonito sendero desciende en unas sorprendentes y marcadas zetas por un precioso hayedo, hasta Laguarta.
 
Aquí el camino empieza a hacerse menos evidente. Es la habilidad de Oscar y su conocimiento de la zona el que nos guía, ante la sorpresa de todo el grupo. Primero siguiendo el barranco de Arasa, hasta alcanzar un corral derruido (Santa Mari), y desde allí, directos a Albella. Asombroso. Aparecemos al lado de la fuente, justo para refrescarnos un poco.
 
Albella está precioso, verde, soleado y se respira una tranquilidad extraordinaria.
Visitamos Casa Cebollero y su sala con suelo de mosaico de piedras, muy curioso, y luego la ermita de San Urbez. El fin de semana que viene es la romería, por poco llegamos y nos esperan con costillas….Como no tuvimos esa suerte, sacamos lo que llevábamos en las alforjas y comimos gustosamente.
 
Un ratito de relax y de nuevo en ruta. El último tramo discurrió por un camino cruzando el puente de Lacort, y de ahí al barranco de la Guarguera, donde nos esperaba el autobús para indicarnos que la jornada había finalizado.
 
En todo el día puedo decir que sólo pisamos 30 metros de asfalto, y que es una excursión irrepetible, porque todos los que estuvimos coincidimos en que es prácticamente imposible volver sin la habilidad de nuestro guía Oscar. Yo desde luego, no lo voy a intentar.

Sandra Buetas

enlace a bonito y completo reportaje fotográfico de Angel Vidal: