MURALLA DE FINESTRAS

Finestras es uno de los pueblos aragoneses que en la década de los 60 sufrieron la despoblación y prácticamente la desaparición por culpa de la construcción de un embalse, en este caso el de Canelles, y está situado en la vertiente aragonesa de la Sierra del Montsec, en la comarca de la Ribagorza perteneciente al municipio de Viacamp.

En la actualidad es un lugar de interés turístico por la denominada Muralla de Finestras, impresionante barrera natural compuesta por espectaculares crestas de roca calcárea. Estamos ante una maravilla geológica moldeada por la acción de los elementos hasta colocarlos en esta curiosa posición y rodeada de las aguas azules del embalse de Canelles. En concreto se trata de dosestratos rocosos paralelos y completamente verticales.

MURALLA DE FIESTRAS

Para visitarla nos tenemos que dirigir a Estopiñan del Castillo y un poco antes de llegar al pueblo a la izquierda veremos una antigua estructura minera abandonada donde empieza la pista que lleva a Finestras.

La pista tiene sobre 11 kms.: 5,50 hasta el puente de Penavera que cruza la cola del embalse y otros 5,50 desde el puente hasta el poblado. Nosotros iremos con los coches hasta el puente donde empezaremos a caminar.

Se trata de seguir la pista con pequeños atajos en alguna curva y con algunos miradores hacia el embalse que hacen que la marcha no se haga muy pesada.

El recorrido hacia la muralla lo iniciamos por la única calle del pueblo rodeada de maleza, casas en ruinas y una pequeña ermita dedicada a Santa María. Llama la atención Casa Coix, la única que aún habitan temporalmente sus dueños. Enfrente quedan restos de un molino de aceite y un lavadero.

Al final del pueblo se encuentran las señales que indican el camino a las dos ermitas que vamos a visitar: la de San Marcos y la de San Vicente.

Un corto sendero hacia la derecha nos lleva hasta la ermita de San Marcos desde donde se tienen probablemente las mejores vistas de la muralla y del propio pueblo. Se ve el perfil completo de las dos paredes paralelas, con la ermita de San Vicente y lo que fue el castillo entre ellas.

Para ir a la ermita de San Vicente el camino no es tan sencillo como el anterior, sube un tramo hasta los restos de una borda y continua con un fuerte descenso en zig-zag por terreno descompuesto y resbaladizo hasta llegar al nivel del agua del embalse donde vuelve a ganar cota rápidamente entre carrascas y antiguos bancales para alcanzar la parte más alta donde nos aparece un pequeño recinto fortificado dentro del cual se ubican la ermita de San Vicente, de la que subsisten restos de la bóveda del ábside, y restos de lo que fue el castillo de Finestres. Unas grapas clavadas en la roca y una sirga de apoyo facilitan el acceso.

Realizadas las fotos pertinentes regresamos por el mismo camino de la ida hasta el puente de Penavera donde descansamos un buen rato en la orilla del embalse mientras comíamos.

De nuevo en la carretera asfaltada y de vuelta a nuestros destinos a unos 3,50 kms. nos desviamos al pequeño pueblo de Estaña para visitar las peculiares Lagunas de Estaña que constituyen un complejo de lagunas kársticas que no es típico en esta clase de humedales ya que no recibe agua de ningún río por lo que las pérdidas por evaporación deben ser compensadas por aguas subterráneas. El conjunto está formado por tres lagunas en la que habitan algunas especies endémicas y está declarado como LIC (lugar de interés comunitario) y como ZEPA (zona de especial protección de aves).

Hemos participado 20 compañeros de los clubes CAS y Nabain en un día muy caluroso recorriendo una distancia de unos 15 kms. en unas 5:00 horas con paradas incluidas y superando unos 450 m. de desnivel positivo acumulado.

José Ramón Monclús

ÁLBUM FOTOS PETRI MORAL

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