Pineta ha sido este año el lugar y el domingo 19 de febrero el momento.
El día, espléndido. Ni encargado para la ocasión.
En el fondo de uno de los valles glaciares por excelencia de nuestro Pirineo, 140 personas de todo Aragón, amantes de la grandeza y el silencio de las montañas, volvieron a encontrarse, en respuesta a la convocatoria anual de la Federación Aragonesa de Montañismo. Algunas independientes y la mayoría pertenecientes a un buen número de Clubs: Os Andarines, ANSAR, La Litera, Montañeros de Aragón, Stadium Venecia, Virgen del Carmen, Esbarre, Trepakabras, Pirineos, ADECIN, Club Alpino Universitario, Jaime Pineta, Montañeros de Aragón Barbastro…
Acompañándolos y organizando la ruta y la seguridad de la jornada, 9 miembros del Club de Montaña Nabaín y del Club Atlético Sobrarbe, ambos ubicados en nuestra comarca de Sobrarbe y que de manera habitual colaboran en numerosos eventos y salidas montañeras.
Con algo de retraso en la llegada de los participantes al parking de Pineta, se comenzó con el saludo de bienvenida, la presentación de la ruta y el paso por el punto de control de salida, dispuesto por seguridad.
Tras haber realizado un reconocimiento del terreno durante los días previos y consultadas las condiciones del manto nivoso que se ha asentado de manera notable, el itinerario elegido para realizar con raquetas parte del parking y asciende por la pista forestal que rodea todo el circo, encaramándose al valle colgado de Lalarri. La bajada se desarrollaría por el camino que atraviesa el interior del bosque de hayas “Camino de Marboré”.
La salida se fue dando escalonadamente por grupos acompañados de los “guías” locales, tal cual iban llegando al control de salida.
En el trayecto de subida pudimos disfrutar, descubrir o reencontrarnos con las cascadas del Cinca y de los barrancos de Montaspro y Lalarri, hitos de obligada parada y contemplación. Tras superar algo más de 300 metros de desnivel nos esperaba el siempre espectacular valle de Lalarri, desde donde observar la cara norte de Monte Perdido.
Un refugio de pastores nos da la bienvenida y nos indica el final de la ascensión. Después nos queda un suave paseo por el fondo llano de este valle glaciar, tributario del gran Cinca. Lo ajustado del horario nos obliga a dar la vuelta y descender con prontitud.
Los participantes fichan en el control de seguridad dispuesto en la pradera y la mayoría se dirige un poco más abajo al Refugio guardado de Pineta; establecimiento de la FAM. A las 15:00 h todos sentados y degustando el magnífico menú servido por los guardas del Refugio. Nuestro agradecimiento por su callado trabajo durante todo el año.
Las raquetas de nieve es una actividad en auge. Permite conocer y transitar por lugares de gran belleza cuando el manto de la nieve los transforma en algo especial. Y ello sin necesidad de complicados aprendizajes técnicos. Ejercicio muy completo y saludable, apto para todos los públicos. Pero eso sí, se desarrolla en zonas de suave perfil y necesitamos una mínima base de experiencia en montaña y de condición física. Debemos respetar con rigor los tres ejes básicos de la seguridad en montaña: “P.E.A” Planificar, Equiparse correctamente y Actuar con prudencia durante la actividad. Y con mayor rigor aún, tratándose de la montaña invernal, teniendo en cuenta la estabilidad del manto nivoso y el índice de peligro de avalanchas (de 1 a 5 según la escala oficial).
El encuentro fue muy agradable y satisfactorio. Con la montaña y entre nosotros. Incluso con viejosamigos que ya hace tiempo, siendo chavales, nos acompañaron en el aprendizaje como personas y montañeros.
Alberto Bosque.
CAS-Nabaín
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