Invitados por los Clubes Mayencos y Montañeras Adebán de Jaca, acudimos ilusionados a conocer nuevos caminos y espectaculares rincones en el circo de Aísa. Y fue todo un descubrimiento. De esos sitios a los que hay que volver con los amigos para enseñárselo.

7 miembros de los clubs Nabaín y CAS nos dirijimos a la sede de Mayencos en Jaca, punto de partida.

Ascendimos a los picos Garganta de Aísa (2.504 m), Sombrero (2.562 m) y Garganta de Borau o Lecherín (2.570 m), completando una amplia circular dando la vuelta a los Lecherines.

Desde “La Cleta”, al final de la carretera de Aísa, se ascendía al Paso de la Garganta de Aísa, para realizar una travesía horizontal que facilitaba el ascenso por una breve canal hasta un collado próximo a la primera cota de la jornada, el pico de la Garganta de Aísa. De vuelta al collado, y entre la niebla, se continuaba por una cresta hasta alcanzar la cumbre del pico del Sombrero. Seguidamente, se perdía algo de altura para acometer la entrada a la Faja Voladera (espectacular paso horizontal sobre el precipicio), al final de la cual se ascendía por una chimenea a las dos cimas de la tercera y última cota, el pico de la Garganta de Borau, más conocido como Lecherín, para descender por la vía normal hasta el collado de Lecherín, bajo los imponentes mallos homónimos, desde donde se continuaba el descenso hasta el collado de la Magdalena.

El GR 11.1 servía para descender por la zona de Rigüelo hasta cerrar la circular, y ya por el mismo itinerario terminar la ruta en el punto de partida, completando una distancia de 12 km, recorridos en 7h 45’, con un desnivel acumulado total de 1240 m D+/-“.

Muchísimas gracias a Mayencos, Montañeras Adebán y especialmente a Chema Tapia que diseñó y guió la ruta.

Volveremos a vernos muy pronto por los ibones de la Bal de Chistau, “lágrimas por Pirene”.

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