Del Pirineo a la Montaña Palentina. 5, 6, 7 y 8 de Julio 2018

Del 5 al 8 de julio, 22 miembros de los Clubs de Montaña Nabaín y Atletico Sobrarbe pudimos descubrir y sorprendernos por un nuevo territorio de montañas, pueblos, senderos y bosques. La Montaña Palentina, al norte de esta provincia de Castilla y León, no nos defraudó, todo lo contrario. Con el acierto además de encontrarnos en una época el año con suaves temperaturas y una vegetación y flora en su momento óptimo.

Desde diferentes puntos de partida (Monzón, Huesca, Zaragoza, Plan, Aínsa, Boltaña, Torla y la Comunidad Valenciana) y organizados en coches particulares, fuimos llegando a Guardo, el punto de encuentro y el que sería nuestro campo base. Una pequeña ciudad o un gran pueblo, según se mire, afectado gravemente por la crisis de la reconversión minera y el cierre inminente de la central térmica.

Allí pudimos conocer a algunos miembros del Club de Montaña de Guardo, con los que habíamos quedado previamente para que nos asesoraran con las rutas y ascensiones. Gente francamente agradable, llana, enamorada de su tierra, sus montañas y, por cierto, más fuertes que el vinagre. Grandes deportistas y montañeros que todos los años visitan el Pirineo al que conocen muy bien. Queremos agradecer enormemente el consejo y/o la compañía durante las marchas de David, Mario, Gonzalo y “Chatín”. Cuando vengáis por aquí nos veremos seguro. 

 

Nuestro alojamiento sería el Albergue/Escuela “Cara Norte”. Todo un acierto. Un magnífico establecimiento con muy buenas instalaciones y servicios, regentado por Pablo, guía de montaña y directivo de la Federación de Espeleología. Con el albergue para nosotros solos estuvimos como en casa. Recomendamos a cualquiera este alojamiento, desde el cual poder conocer este bello territorio lleno de posibilidades deportivas, montañeras y culturales. 

 

Los objetivos para los dos días de montaña quedaban claros: Las emblemáticas cimas de Espigüete y Curavacas, donde nace el Río Carrión, en los prolegómenos del los Picos de Europa y que forman parte del Parque Natural Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña Palentina. Pero además de estas cumbres habría también otros objetivos, diferentes, pero igual de bellos e interesantes para el “equipo alternativo” que no quería realizar tantos desniveles y que también describiremos aquí. Las fotos de estas excursiones las tenéis en los enlaces del final.

Así pues, el viernes, acompañados por Mario nuestro guía local, nos desplazamos a Cardaño de Arriba (aparcamiento a dos kms. antes de llegar al pueblo) para iniciar el ascenso al Espigüete. Una preciosa mole de caliza de 2.451 metros de altitud que nos recordaba los agrestes y rocosos paisajes de Cotiella. Tendríamos que superar 1.110 metros de desnivel desde el aparcamiento donde el sendero partía hacia arriba sin introducción ni descanso. La ruta escogida iba a ser circular. Subiríamos por la arista este, un largo y bonito recorrido con excelentes vistas y algunos pasos más técnicos. Ruta de gran ambiente montañero, en donde acompañados por nieblas y mares de nubes nos parecía estar a mayor altitud. El cielo, parcialmente cubierto por nubes bajas, no nos permitió ver con claridad los Picos de Europa al norte ni el entorno de Riaño al oeste. Pero igualmente la belleza y las sensaciones fueron extraordinarias. El descenso lo haríamos por la pedrera de la cara sur. A mitad de bajada giraríamos a la izquierda para en diagonal ir a buscar un escondido y fresco bosque de hayas por el que descendimos hasta la carretera a dos kilómetros de los coches. En Cardaño de Abajo echamos un bocado de nuestras viandas y vuelta a Guardo. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Crónica de la alternativa al pico Espigüete: En un día espléndido para caminar pero con una niebla que no dejaba ver la ascensión de nuestros compañeros, realizamos una alternativa a la ascensión al Pico Espigüete. Consistió en recorrer un PR que discurría por el arroyo Mazobre, a los pies de la cara norte del Pico Espigüete y que partía del mismo punto que el de la ascensión. Unos 8 km (ida y vuelta), un desnivel de unos 300 m y una duración de unas 3 horas, aunque con la cantidad de paradas que hicimos para deleitarnos del paseo se prolongó hasta las 4 horas. Camino cómodo entre matorrales y prados, donde plácidamente pastan las vacas, hasta llegar en una hora hasta el mirador de la muy bonita cascada de Mazobre. Aunque en algún tramo el arroyo iba con muy poco caudal, la cascada vertía una gran cantidad de agua, en forma de cola de caballo, como se aprecia en las fotos. Tras pararnos a contemplar el magnífico espectáculo y hacer algunas fotos, los cuatro componentes de la excursión decidimos hacer más largo el paseo y seguimos caminando hacia la cabecera del Mazobre donde descubrimos otra serie de cascadas de menor entidad pero de gran belleza también. Al llegar a un punto donde se cruzaba el arroyo decidimos echar un bocado y entonces se levantó la niebla y el espectáculo se vio implementado con la visión  de nuestros compañeros en la ascensión final al cordal de cumbres del Pico Espigüete.

Para completar el día realizamos otra pequeña excursión al Monasterio abandonado de San Román de Entrepeñas.  Un paseo que se inicia en el núcleo de Santibáñez de la Peña, junto al arroyo de San Román donde se encuentran los restos de una Torre románica del Monasterio y un puente también románico que encauza las aguas del manantial de aguas cristalinas del citado arroyo. Por la tarde nos desplazamos con el coche a ver las iglesias románicas de Traspeña de la Peña y Pisón de Castejón para acabar la misma visitando  Cervera de Pisuerga.

El sábado vuelta a la montaña. Hay que aprovechar el largo viaje desde el Pirineo hasta estas tierras.

Nos desplazamos al precioso pueblo de montaña de Vidrieros. El segundo gran objetivo es el Curavacas, de 2.524 metros de altitud. Montaña diferente, compuesta de un conglomerado de cantos rodados con origen en el arrastre fluvial de los grandes ríos que provenían de Picos de Europa. Su nombre se debe al pozo Curavacas que se esconde en las faldas de su cara norte; un ibón de origen glaciar al que se supone acudía el ganado para beber y aprovecharse de sus beneficiosas propiedades. Tendremos que superar un ascenso de 1.200 metros de desnivel desde el mismo pueblo de Vidrieros. Esta vez nos acompañó y guió Gonzalo, también de Guardo. El recorrido lineal (subida y bajada por el mismo sitio) transcurre por la cara sur del Curavacas. Primero una caminata de aproximación por pista y camino entre matorral junto al arroyo de Cabriles. En la cota 1.600 estupenda fuente de agua fresca y comienza la larga pedrera por donde zigzaguea el itinerario en dura pendiente. A Partir de la cota 2.150 nos introducimos por inclinado canalón en donde incluso hay que hacer alguna pequeña trepada hasta una brecha en la arista cimera al este de la cumbre. En pocos minutos, girando a la izquierda, alcanzamos la cima por el noreste. Hoy sí tenemos vistas excepcionales hacia Picos de Europa y contemplamos las cercanas cumbres de Espigüete, y Peña Prieta. Podemos apreciar un magnífico campo de juego para el esquí de montaña en invierno. Al sur el Embalse de Camporredondo, Peña del Fraile y Peña Redonda. Tras almorzar descendemos por el mismo itinerario con agilidad. Y en el pueblo de Vidrieros de nuevo, nos regalamos una magnífica comida de Chuletón en el Mesón el Molino. Estupenda comida y servicio a la orilla del Río Carrión, donde nos pudimos refrescar. Un establecimiento muy recomendable a donde alguno piensa volver. 

 

 

 

 

 

 

 

 

Crónica de la alternativa al Pico Curavacas: En ésta ya éramos 11 los integrantes de la alternativa. Esta consistió en realizar la senda “Peña del Oso”, otro muy agradable paseo circular de unos 11 km con un desnivel de unos 300 metros y que hicimos en poco más de 4 horas. Comenzaba y acababa en Cervera de Pisuerga, siguiendo al principio una senda por la margen derecha del Pisuerga para seguir por una amplia pista hasta pasar por el pueblo de Arbejal. El camino continúa ladera arriba por una pista hasta el Vallejo de Congosto. Una vez remontado el valle, la ruta continúa por un sendero entre un robledal hasta la orilla del pantano de Requejada, donde almorzamos. Otros caminantes nos dieron envidia pues se dieron un chapuzón en sus orillas. El agua no estaba nada fría. Dejando el pantano a nuestras espaldas subimos por un valle en el que había una evidente cantera, dejando a nuestra izquierda la Peña del Oso. Al llegar a lo alto del collado nos introducimos en un bosquecillo hasta que llegamos a las oscuras crestas de Peñas Negras, en cuyas faldas vimos un par de chozos (tradicionales construcciones circulares), para iniciar a continuación el descenso entre robles, viendo el impresionante macizo del Curavacas que pronto se cubrió. Pensamos que nuestros compañeros ya estarían de bajada, a salvo de las negras nubes. El descenso finaliza entre vallas para impedir el paso del ganado en el polígono de Cervera, hasta el inicio de la excursión.

Después por la tarde fuimos al Roblón de Estalaya en otra pequeña excursión de una hora (ida y vuelta) por un recorrido circular. Pero dadas las amenazas de lluvia evidentes fuimos y volvimos por el mismo camino que, sin dificultad (desnivel unos 100 metros), nos llevó a uno de los árboles más legendarios de la Península Ibérica (más de 800 años de antigüedad, más de 17 metros de altura y un perímetro en las base de más de 10 metros). Este roble albar (Quercus petraea) se le conoce popularmente por el Abuelo y se veían claramente los estragos que le habían ocasionado varios rayos. No nos cruzamos con ningún oso, aunque en la oficina de turismo nos aseguraron que se le había visto por la zona. Sí que vimos pastando varias yeguas con sus potrillos.

La noche del sábado, como despedida, organizamos una cena en el Mesón de la Chuleta en Guardo. Magnífico menú de picoteo y raciones donde pudimos degustar las delicias gastronómicas de estas tierras castellanoleonesas. 

 

El domingo vuelta para casa. Un largo viaje nos esperaba. Un grupo nos animamos a acercarnos primero a Riaño, un emblemático lugar de gran belleza en la colindante provincia de León, muy cerca de Guardo y con infinidad de posibilidades montañeras. 

 

La sensación de todos es de una gran satisfacción por haber descubierto una fantástica tierra, unas montañas y paisajes preciosos, poco conocidos. También pudimos advertir la preocupación de unas gentes por su futuro. Comarcas deprimidas, con pocas alternativas, en plena crisis. Valles y pueblos que en su día también fueron inundados como los de aquí. Deseamos un mejor futuro para todos ellos e invitamos a los amantes de la montaña que acudan a descubrir este territorio.

Palencia también existe y ya está en nuestro corazón.

 

Alberto Bosque

 

Enlace a todas las fotos de Manolo Hernández:

Alternativa a pico Espigüete;

https://photos.google.com/share/AF1QipO6vxGCHsgUvbTaR86J90NV6tWtaErHfvufMbIqW0hMmWI41QuFQPK7QVO6WCzO_w?key=cWdIblJJbHFraDYzOVVTdjBlSzVRVVkyQlRiNzV3

Alternativa al pico Curavacas:

https://photos.google.com/share/AF1QipPvIWUgSfl4HLUkFEIBTRwqnyFw8XedO_tT2vwK-oXrPhq0EHxXwo_wVRYVhsYpVg?key=ZWtxWFZ1a21qMTRSRDlFY1I4R2lpX1hWeG9KTWlR

Idem, de Petri Moral, de ambas alternativas:

https://photos.app.goo.gl/dCeB8au1BauLSncF8