ESTE AÑO SÍ SE PUDO HACER VIVAC EN LA CIMA DE COTIELLA, AUNQUE PARA MUY VALIENTES. SÁBADO 14 DE JUNIO.

Cuando se ponen las posibles actividades en el calendario del Cas en diciembre no se pude saber el tiempo que hará en cada fecha.
Cuando en diciembre de 2013 el presidente me pide las propuestas por mi, decidimos repetir la intentona fallida de Vivac en la cima de Cotiella, fallida en junio de 2013 por las tormentas que se anunciaron, y que finalmente cayeron.
 

Finalmente, la semana anterior al 14 y 15 de junio (fecha del vivac de este 2014), las previsiones meteorológicas van anunciando para el fin de semana, que la nubosidad de evolución y tormentas, que llevan descargando durante la semana, cambiarán para entrar un patrón de norte, que acabará en viento ligero, moderado en altura, pero ausencia de precipitaciones al sur del Pirineo, y ello incluye la zona del macizo de Cotiella.
Bien!. Este año lo hacemos seguro.

Pues eso, que el sábado 14 de junio, sin madrugar puesto que tenemos todo el día para subir y no hace excesivo calor, cinco montañeros, del Cas y Nabaín, ponemos rumbo al collado Santa Isabel, con los todo-terrenos, para subir por el Gradiello y el Entremón a la emblemática cima Sobrarbense y Ribagorzana de Cotiella.
Como se ha dicho, buena temperatura, brisa agradable, pocas nubes (alguna en la divisoria con Francia) y una mochila con muy buen peso, ya que llevamos todo lo necesario para intentar asegurarnos una buena noche y una buena actividad.

 


 Echando la siesta después de comer

A las 11:00 ya estamos en el Entremón, almorzando para coger fuerzas de cara a atravesar los numerosos neveros (realmente casi es uno solo el que desde la cota 2.500 sube hasta el collado ininterrumpidamente) que nos separan del collado.
El día, bien, sin calor y sin consecuencias destacables. Los ánimos, bien también, total, solo hay que subir. Mañana ya bajaremos.


 

Otros tres compañeros del Nabaín que nos van a despedir en cima, pues hacen la actividad en el día, han subido por el valle de Labasar, y nos llevan un poco la delantera. No obstante no somos los únicos en esta montaña, pues hasta catorce o dieciséis personas se ven por el collado y la pala final a cima.
A las 14:30, con tranquilidad (la que te impone una mochila que de unos a otros, varía de entre quince a veintidós kg.), y pensando en comer en cima, llegamos todos arriba: Monclús, Enrique, Kuki, Ismael, y un servidor, Oscar.

Los ocho participantes juntos en la cima de Cotiella
 

La cima está animada, estamos en total unos veinte montañeros…pero a las 15:30 solo quedamos ya cinco. ¡Vaya horario! pensarían algunos al vernos quedarnos en cima…pues muy bueno, porque tenemos para la siesta, para reforzar los dos vivacs cimeros, para merendar….y para ver como las nubes de la divisoria empiezan a querer compartir territorios un poco más al sur de lo que debieran. Parece que hasta las nubes de Francia buscan el sol de la vertiente sur. Sol que acaba por desaparecer por el persistente nublado, ayudado por un incipiente aire de norte que cada vez arrecia más y más.


 Pasando la tarde en la cima de Cotiella.

Como anécdota decir, que a eso de las 17:00 todavía llegaron una pareja de cántabros que pernoctaban en Santa Isabel, y que llegaron para saborear lo poco que de buena le quedaba a la tarde. Estuvimos compartiendo nuestro conocimiento de la zona con ellos, y entre todos llegamos a la conclusión de que en las montañas, la altura no es sinónimo de personalidad. Sus siguiente objetivos, tras años de hacer “tresmiles” eran el Turbón, la Peña Montañesa…buenas elecciones, sin duda.
Tuvieron la habilidad de escapar de la cima, antes de que la tarde empezara a dar síntomas de enfermedad.

Atardecer sobre circo de Armeña.

 


 Atardecer sobre la cresta de Armeña.

Nosotros, vimos y sentimos muy bien el proceso…nubes que cubren el cielo, aire que deja de ser agradable, bajón de temperaturas. Ante la perspectiva, a las 20:00 cenamos, y a las 20:30, con un aire en torno a 50 km. por hora, mantenido, y con rachas puntuales más fuertes, la temperatura ya ha descendido a 2º centígrados, nos metemos en los dos vivacs. En uno José Ramón Monclús y Enrique, y en el otro los tres restantes. Antes de cerrar los sacos todo lo que daban de sí, todavía nos da tiempo a ver como la sombra de Cotiella atraviesa todo el valle del Ésera, cruza el Turbón, y el vértice de la sombra apunta hacia territorios ribagorzanos donde se adivinan tormentas lejanas. Era lo único bueno del viento tremendo que nos batía. Seguro que las tormentas se alejaban hacia el Mediterráneo.


Buen vino de Óscar para cenar.

La noche promete, pero no ver las estrellas y la casi luna llena que acaba por salir, sino nieblas y boiras que rasgan la cima de Cotiella, dejando constantes capas de humedad que al contacto con nuestros sacos y mochilas se reconvierten en blanco sudario brillante cuando la luna alumbra puntualmente entre nube y nube. La escarcha, a eso de la 1:00 de la madrugada ya es parte del decorado. El aire nos va despertando en cada ráfaga, como si de alguien que tirara de nuestros sacos se tratara, para que no nos perdamos el espectáculo de la naturaleza que se va prodigando. Boiras que pasan desbocadas, aire que no deja de ganar intensidad, escarcha que va ganando espesor, estrellas y luna que aparecen y desaparecen como por arte de magia…un par de grados bajo cero de temperatura mínima. Lástima que no pudiéramos hacer fotos de todo ello, pero era imposible salir del saco un segundo, y no volver destemplado y enfriado hasta el extremo de necesitar media hora para volver a entrar en calor mínimamente. Y lo digo porque necesidades fisiológicas que me hicieron salir a eso de las 4:00 de la mañana, hicieron que lo comprobara: sensación térmica a 0ª y entre 40 y 50 km por hora del viento ¡entre 8 y 10 bajo cero!. Horroroso salir aún con toda la ropa.
 

Definitivamente, la previsión se ha quedado corta (por ser benevolentes), y el aire ha sido fuerte, las nubes han sobrepasado ampliamente la cordillera, invadiendo sin problemas la vertiente sur, y bajón de temperaturas ha sido más que fuerte, entre las 19:00 y las 21:00 en la cima de Cotiella bajaron unos 12 o 14 grados.
Así, entre sueño y sueño, la luna iba decantándose desde el Turbón, por donde había salido, hacia le Peña Montañesa, y las nieblas continuas van tomando un tono rosado, que nos anuncian la inminente madrugada.


 

A eso de las 7:00 nos damos voces entre los dos vivacs, y decidimos a eso de las 7:30 u 7:45 hacer mochilas, recoger todo y para abajo sin contemplaciones. Ya desayunaremos cuando se pueda, y a ser posible tras pasar los neveros, que obligatoriamente debemos atravesar, y veamos como están de helados. En la cima escasamente pasamos de los cero grados cuando salimos sobre las 8:00 de la mañana. Borrasquea ligeramente, alguna bolizna de nieve, un poco de matacabritos a veces, gotas de agua heladas…


 

Aún estando helados los neveros (y donde han desaguado el día de antes, con una bonita capa de transparente y reciente hielo), los evitamos en todo lo posible y hacemos la huella necesaria para salir hacia la parte alta del Entremón. Aún así el frío hace que sigamos con anoraks, guantes, gorros…y toda la indumentaria puesta.
Antes del Gradiello paramos “por obligación” a desayunar un poco, y de nuevo el aire frío nos despacha hacia el Gradiello para llegar a los coches, ahora sí, con un poro de mejor temperatura (aún así, a las 11:15, marca aquí 11º, pero con muy poco aire, una bendición). Solo pensamos que en tomar un café con leche en algún bar de la zona, ya de camino a Ainsa.
 

Bajamos por la pista hasta Saravillo, y de aquí al Mesón de Salinas, donde al bajar del coche, el cuerpo nota una calidez (aún sin ser un día caliente) insospechada hace bien pocas horas, de tal manera, que el café con leche se transforma en Cerveza para hidratar los cuerpos castigados.
Realmente subir a Cotiella por Santa Isabel es una actividad relativamente normal. No se puede considerar un castigo para una persona mínimamente entrenada.
Pero cuando se pone una mochila pesada, una noche de Vivac a casi tresmil metros, y el castigo mental que supone una noche como la pasada…parece que la actividad física se hubiera multiplicado por diez.
 

En todo caso, hemos acabado la ascensión y el vivac bien, sin percances, cansados pero contentos y con un reconocimiento por parte de todos a José Ramón Monclús, que con una cierta edad ha superado la prueba con buena nota.
No obstante, Cotiella bien puede llamarse el “marca-presidentes”, porque a buen seguro, es una montaña que ha dejado “marcados”, ha dejado huella en nuestros dos presidentes de Club, “Josemari y Joseramón”.


OSCAR BALLARÍN.

Vídeo de Enrique Navarro en el que se aprecia todo lo contado por Óscar: